Cada vez entiendo menos lo que está pasando. Ya no se si voy o si vengo, si soy de día o si soy de noche, si me estoy volviendo majara o si me están gastando una broma macabra. Si continúan con estas "lecciones de coherencia y buen hacer" van a lograr que termine desorientado. De momento estoy "ojiplático" perdido (o lo que es lo mismo, con los ojos como platos). Seguramente me falta mucha información, porque no me cuadran las piezas. ¿Cómo es posible que lo que es seguro hace cinco minutos dentro de media hora sea un rumor infundado que nos hemos inventado?. Al final va a tener razón el conde de Romanones cuando decía que "eso nunca va a ocurrir; y al decir nunca me estoy refiriendo hasta pasado mañana".
No me extrañaría que la crónica del rumor/rubor nos lleve a trabajar como profesionales de la orientación en un puesto móvil de helados cuando termine el verano. Es cuestión de coger el chiringuito y plantarlo en el patio de un colegio, ponernos un mandil y probar al grito de "al rico bombooón helado".
¿Cuándo, este atajo de mangantes, dejarán de tratarnos como si fuésemos monigotes?
Sólo se me ocurrre la famosa y ridícula frase de las películas americanas en los momentos de tensión y riesgo, que siempre oímos y que aquí nunca diríamos: "¡QUE ALGUIEN ME AYUDE!", porque
Ya no sé si es una monada o una manada.
Buenas noches y buena suerte.









